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DP World responde a la crisis logística en Medio Oriente: cuando asegurar la carga se vuelve parte de la estrategia comercial

 


La crisis logística en Medio Oriente ha dejado de ser un problema aislado de navieras, aseguradoras o gobiernos regionales. Hoy afecta directamente a importadores, exportadores, operadores portuarios y empresas que dependen de rutas marítimas, aéreas y terrestres para mantener activa su cadena de suministro. En ese contexto, DP World anunció una nueva solución de seguro de carga contra riesgos de guerra, diseñada para cubrir mercancías que se movilizan por corredores sensibles como el Golfo Arábigo, el Mar Rojo y rutas interiores conectadas a esos puntos estratégicos. La propuesta busca responder a una realidad cada vez más frecuente: las pólizas tradicionales se han vuelto más caras, fragmentadas o insuficientes para cubrir todo el trayecto de una carga. (Cámara Marítima del Ecuador)

La novedad central no está solo en ofrecer un seguro contra riesgos de guerra, sino en hacerlo de forma integral. Según DP World, la cobertura puede proteger la carga durante el transporte marítimo, aéreo, almacenamiento portuario y entrega terrestre, evitando vacíos que suelen aparecer cuando una póliza cubre únicamente una parte del viaje. Esto es clave porque, en la práctica, muchas mercancías no se pierden ni se dañan necesariamente en alta mar, sino durante transbordos, permanencias en puerto, rutas terrestres o procesos de entrega final. La solución también contempla riesgos como conflicto armado, disturbios civiles, incautaciones y daños causados por armas abandonadas. (DP World)

El lanzamiento llega en un momento en el que las tensiones geopolíticas han convertido al Mar Rojo y al Golfo en puntos de alto riesgo para el comercio internacional. El FMI ya había advertido que los ataques en el Mar Rojo redujeron el comercio que transitaba por el Canal de Suez en un 50% interanual durante los dos primeros meses de 2024, mientras el tráfico desviado alrededor del Cabo de Buena Esperanza aumentó en torno al 74%. Esa desviación no es menor: puede añadir diez días o más a los tiempos promedio de entrega, presionando inventarios, contratos y costos logísticos. (IMF)

La dimensión del problema también se refleja en el impacto económico sobre Egipto y el Canal de Suez. Reuters reportó que las pérdidas mensuales de ingresos del canal llegaron a aproximadamente USD 800 millones por la situación regional, mientras que en 2024 la caída habría representado cerca de USD 7.000 millones frente al año anterior. Aunque el Canal de Suez sigue siendo una vía difícil de reemplazar estructuralmente, las empresas han tenido que pagar el costo de rutas más largas, mayor consumo de combustible, primas de seguro más altas y menor previsibilidad. (Reuters)

El Banco Mundial también ha documentado la profundidad de la crisis: entre octubre de 2023 y diciembre de 2024 se registraron más de 300 eventos de conflicto vinculados a zonas marítimas críticas como el Mar Rojo, el Golfo de Adén, el Mar Arábigo y el noroeste del Océano Índico. Solo en el Mar Rojo se contabilizaron 201 ataques contra buques comerciales durante ese período. Estos datos explican por qué el seguro dejó de ser un trámite accesorio y pasó a convertirse en una herramienta de continuidad operativa. (World Bank)

La cobertura de DP World intenta llenar justamente ese vacío. Medios especializados han señalado que el programa permite contratar una póliza de extremo a extremo o coberturas independientes para transporte oceánico, aéreo o terrestre. También se ha reportado que incluye almacenamiento portuario automático de hasta 14 días, límites de hasta USD 400 millones por embarque y hasta USD 1 millón por movimiento terrestre. Para los dueños de carga, esto puede representar una diferencia importante frente a esquemas convencionales en los que la cobertura termina al descargar la mercancía del buque o la aeronave. (Air Cargo Week)

Para América Latina y Ecuador, el tema debe leerse con atención. Aunque el conflicto esté geográficamente lejos, sus efectos se transmiten por costos de flete, disponibilidad de espacios, tiempos de tránsito, seguros, materias primas y combustibles. Un importador ecuatoriano que compra bienes desde Asia o Medio Oriente puede enfrentar retrasos y recargos aun cuando su carga no pase directamente por una zona de combate. De igual forma, exportadores que buscan mercados en el Golfo o que utilizan conexiones logísticas globales deben considerar que el riesgo político ya forma parte del cálculo comercial.

La lección principal es clara: la logística moderna no depende únicamente de puertos eficientes o buques disponibles. También exige gestión de riesgo, diversificación de rutas, revisión de contratos, seguros adecuados y planes de contingencia. La iniciativa de DP World confirma una tendencia más amplia: en un mundo marcado por conflictos, sanciones, bloqueos y tensiones marítimas, proteger la carga de extremo a extremo puede ser tan importante como moverla. Para las empresas que participan en el comercio exterior, el seguro deja de ser un costo administrativo y se convierte en una inversión estratégica para mantener el flujo de mercancías incluso en escenarios de alta incertidumbre.

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